¡Cuidado! ¡Vienen por nosotros!
abril 1, 2025Había sentido mucha necesidad de estar en nuestra iglesia de más reciente plantación, “Semilla en Tijuana” donde mi hijo Israel al lado de su preciosa esposa sirven como pastores de una hermosa comunidad apasionada por seguir y servir al Señor. Por mi parte había dedicado todo un mes para concentrarme en la enseñanza e implementación de nuestra visión en nuestro campus de Anaheim, tanto, que tenía el mismo tiempo de no poder servir en la enseñanza, así como disfrutar del compañerismo de mi familia espiritual en Tijuana.
Estaba tan emocionado por la oportunidad, así como por el texto que me tocaba cubrir (Lucas 9:1-17 “El Reino de Dios” Teoría y Práctica), que estaba seguro de que con la experiencia, reflexión y estudio de este tema en particular que he tenido en los últimos meses, tenía todo lo que necesitaba para literalmente “cambiar el mundo”.
Comencé en oración pidiéndole a Dios que me diera ojos frescos para leer, leer y releer el pasaje. Soy un fiel convencido de que el orden estricto antes de una poderosa proclamación del texto bíblico comienza con una exhaustiva observación seguida de una cuidadosa interpretación y una honesta aplicación, para así poder personalizar cada aspecto de la enseñanza y convertirme en un instrumento fiel y aprobado para la proclamación de la verdad Biblica (2 Ti 2:15).
Así que, observando, me di cuenta de que después de la habilidad (poder) y derecho (autoridad) transmitidos por el Señor a sus discípulos en los versos 1 y 2, comienza dándoles 3 instrucciones precisas acerca de la manera (aspecto muy importante) en la que ellos proclamarían la llegada del Reino de Dios a ese pueblo escogido por él, Israel, a quien había anunciado su redención, misma que se extendería a todo el mundo con la llegada del tan esperado Mesías.
Permítanme poner estas instrucciones en mis propias palabras, tratando de parafrasear los versos 3 al 5.
La primera: “Asegúrense de tener el único recurso que realmente necesitan: a mi” (ver.3)
La segunda: “No intenten escoger la audiencia “apropiada” ya que he dispuesto que la audiencia más necesitada de mí los escoja a ustedes” (ver.4)
La tercera: “No existe un mejor lugar que otro o un lugar más apropiado que otro para que mi reino se extienda; todos los lugares son apropiados ya que toda la tierra debe ser llena de mi conocimiento como las aguas cubren el mar (Hab 2:14)” (ver. 5)
Siguiendo con mi observación, se me hizo muy interesante que efectivamente ellos salieron anunciando el evangelio por todas partes (ver. 6) y que al volver le platicaron al Señor sus grandes hazañas en el ministerio y por supuesto que él los escuchara. Pero evidentemente las cosas no habrían de quedarse así ¿o sí? El Señor y maestro de todos habría de evaluarles a través de un examen riguroso y detallado de su enseñanza; ¿te ha hecho un examen el Señor alguna vez? Entonces sabes bien a lo que me refiero.
Estando allí en Betania llegó la gente que quería saber acerca de ese reino tan anunciado y el Señor los recibió como era de esperarse y sanó a todos los que necesitaban ser curados. Y así llegó el examen, justo cuando los apóstoles se dieron cuenta que esta multitud (5 mil hombres sin contar mujeres ni niños – Mt. 14:22), no tenían ni alojamiento ni sustento; el lugar era literalmente un desierto, nada apropiado para poder ayudar a esa multitud hambrienta y para colmo, lo único que tenían entre sus recursos económicos eran 5 panes y dos pescados. Ellos deciden que “esa gente” no es la clase de gente que quieren servir, que ese lugar no es la clase de lugar donde ellos se veían desarrollando un ministerio exitoso y que sus recursos no eran suficientes para dicha tarea. ¿Qué calificación les podrías tu? ¡Exactamente! Yo estaba dispuesto a cambiar a Tijuana con mi predicación, pero este texto me confrontó, me reto y me cambio; al menos, cambió mi perspectiva de las cosas.
Yo también como los apóstoles he llegado a cuestionar la gente a la que sirvo, el lugar a donde Dios me ha traído y los recursos que él me ha confiado. Por tal razón y después de tantos años en el ministerio este examen me confrontó y en ese preciso instante tomé la decisión de reconciliarme con los principios que siempre creí y que siempre abracé, y que por la sofisticación y refinamiento de los métodos y estrategias en el ministerio, había llegado a pensar que tenía el derecho de escoger a “la mejor audiencia” , que el lugar para servir debía ser el que mejor se adapte a mis expectativas de crecimiento, y que un presupuesto, una buena estrategia para levantar fondos, donadores apasionados y comprometidos con la visión es todo lo que necesito para sostener una obra en ciernes o en franco procesos de plantación.
Qué bueno es Dios que queriendo cambiar yo al mundo, me encontró en su palabra, y su aliento de vida me está enseñando, redarguyendo, corrigiendo e instruyendo a fin de hacerme apto para sumarme a la tarea de la restauración de Anaheim, Cathedral City, Tijuana, Tecate, y las que se sumen este año; todo es de él, todo es por él, y todo es para él.
Sinceramente
Héctor Hermosillo
Accede a información de la Cohorte sobre Plantación de Iglesias aquí
Este recurso también podría interesarte. Adquiere el libro completo aquí