
¿Por qué sería una gran idea ser parte de la Convergencia 2026?
marzo 17, 2026Cómo lidiar con los inseguros
Por Jimmy De Gouveia
La primera vez que prediqué como pastor titular, me sentí como un niño jugando a ser adulto. Tenía en una mano la Biblia, sudor en la frente y en el corazón… ¡una tormenta! Por dentro me preguntaba si alguien notaría que estaba más nervioso que una cabra en una fábrica de petardos. Me sentía inseguro. Muy inseguro. Y aunque el sermón no fue un desastre total (creo), cuando terminé me invadió un pensamiento: “¿Seré realmente la persona adecuada para esto?”
Lo cierto es que todos en algún momento hemos tenido que lidiar con personas inseguras. A veces, incluso, ¡esa persona somos nosotros! La inseguridad no discrimina. Puede estar vestida de pastor de una megaiglesia, de líder de grupo pequeño, de empresario exitoso o incluso de influencer cristiano (con más hashtags que convicciones).
La inseguridad es ese pequeño crítico interior que tiene una opinión sobre todo: tu ropa, tu voz, tu liderazgo, tu peinado (o la falta de este) y hasta tus publicaciones en redes sociales. Lo más curioso es que ese crítico suele estar muy mal informado.
¿Cómo podemos ayudar a quienes luchan con la inseguridad?
1. Afirma su identidad antes de hablar de la misión
Dios no comenzó hablándole a Gedeón de instrucciones militares ni de estrategias de guerra. Comenzó con una afirmación sobre quién era él: “¡Guerrero valiente, el Señor está contigo! (Jueces 6:12). ¡El punto de vista de Dios acerca de ti es diferente de tu propio punto de vista! Gedeón no se sentía valiente; sin embargo, Dios lo llamó así. De la misma manera, cuando tratamos con personas inseguras, lo primero que debemos hacer no es corregirlas ni empujarlas a la acción, sino recordarles quiénes son en Cristo… aunque ellas no se vean de esa manera todavía. Tus palabras pueden abrir la puerta para que esa persona comience a verse con los ojos de Dios.
2. Escucha sus miedos sin juzgar
Cuando el ángel del Señor le dijo a Gedeón que él sería el libertador de Israel, Gedeón no dio un salto de alegría ni empezó a planear su estrategia militar. Lo primero que hizo fue abrir su corazón lleno de inseguridades: “¿Cómo podré yo rescatar a Israel?”, “Mi clan es el más débil”, “Yo soy el de menor importancia”, “Si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos pasa todo esto?”, “Dame una señal… y otra… y otra más…”.
Gedeón no respondió al llamado de Dios con fe, sino con miedo. Pero lo más sorprendente del texto no es la cantidad de dudas que Gedeón tenía, ¡sino el hecho de que Dios no lo interrumpió ni lo regañó por eso! Dios lo escuchó. Lo escuchó con paciencia. Lo escuchó con compasión. Y luego le respondió con una promesa renovada: “Yo estaré contigo…” (Jueces 6:16).
Esto nos enseña algo poderoso: Muchas veces, el mayor ministerio no es hablar, sino escuchar. Como pastores, líderes, o consejeros, cuando tratamos con personas inseguras podemos caer en la tentación de intentar “arreglarlas” rápidamente con versículos, frases motivacionales, o soluciones exprés. Sin embargo, necesitamos recordar que las personas no son problemas que tenemos que resolver; son corazones que debemos pastorear con amor.
El apóstol Pablo dijo: “… sean pacientes con todos” (1 Tesalonicenses 5:14). No dijo: “tengan respuestas para todos”. Dijo: “tengan paciencia”
Las personas inseguras a menudo no necesitan que les des una cátedra teológica sobre identidad. Necesitan sentir que alguien cree en ellas lo suficiente como para quedarse escuchando. Porque detrás de cada excusa hay una experiencia de fracaso, o de rechazo. Y detrás de cada miedo hay una herida.
Por eso, al tratar con personas inseguras…
- Haz preguntas con sensibilidad. A veces la mejor forma de sanar a alguien es darle espacio para contar su historia sin interrumpir.
- No minimices su dolor. Lo que para ti puede parecer una excusa, para ellos puede ser una pesada carga que vienen arrastrando desde hace años.
- Afirma antes de corregir. Gedeón necesitó saber que Dios estaba con él antes de poder creer que era un “valiente”.
Recuerda: Las personas inseguras no necesitan que les pruebes que están equivocadas. Necesitan que les demuestres que son amadas. Gedeón expuso todas sus inseguridades ante Dios, y Dios no lo reprendió por eso. Lo escuchó y reafirmó Su promesa.
3. Ayúdalos a enfocarse en la presencia de Dios, no en sus propias capacidades
Gedeón pidió pruebas. Muchas pruebas. Y Dios, con paciencia, se las dio. De esa forma, le reafirmó lo más importante: “Yo estaré contigo”.
Las personas inseguras no necesitan que las convenzas de que son geniales. Necesitan recordar que Dios está con ellas.
Nosotros, a veces, queriendo animar, les damos a las personas expectativas imposibles: “¡Tú sí que eres el mejor!”, “Nadie hace esto como tú”, “Siempre haces todo tan bien”. Lo hacemos con buena intención, pero sin darnos cuenta construimos un pedestal en el que la persona luego teme no poder sostenerse.
Dios le dijo a Gedeón: “Ve tú con la fuerza que tienes y rescata a Israel de los madianitas. ¡Yo soy quien te envía!” (Jueces 6:14). No lo envió con la fuerza de otro ni le planteó estándares inalcanzables.
Como pastores, líderes, e incluso amigos o padres, nuestro trabajo no es inflar el ego de las personas, sino señalarles la presencia de Dios en sus vidas. Es ahí donde encontrarán la verdadera confianza.
Algunas preguntas para pensar…
Todos hemos luchado en algún momento con la inseguridad, y muchas veces las personas que nos encontramos en el ministerio también esconden, detrás de máscaras de perfección, su profunda necesidad de aprobación. Este capítulo nos ha recordado que la inseguridad no se combate con presión, sino con presencia, la presencia de Dios en nuestras vidas. Gedeón fue el ejemplo perfecto de alguien que no se creía capaz. Sin embargo, Dios lo llamó por lo que veía en él. Afirmar, escuchar y señalar la presencia de Dios, son claves para tratar con amor y sabiduría a quienes caminan con el alma temblorosa.
- ¿En qué momentos de tu vida creíste más en tus inseguridades que en el llamado de Dios? ¿En qué momentos creíste más en el llamado de Dios que en tus inseguridades?
- En tu ministerio pastoral, ¿estás viendo a los inseguros con compasión o con impaciencia?
- ¿Cómo puedes ayudar a alguien esta semana a ver su identidad desde la mirada del Padre?
Este artículo fue extraído del libro “Tu guía práctica para liderar gente dificil” de Jimmy De Gouveia
Adquiere el libro completo aquí

Jimmy De Gouveia es un apasionado misionero de la Iglesia del Nazareno, actualmente sirviendo como Coordinador de Desarrollo de la Iglesia en América del Sur. Con más de 20 años de experiencia pastoral, ha recorrido el continente inspirando a pastores y líderes a mantener sus iglesias relevantes en un mundo en constante cambio.




