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enero 20, 2026¿Por qué es “bíblico” que la iglesia trabaje con las nuevas generaciones?
Por Lucas Leys
La mayoría de los cristianos dan por sentado que la iglesia debe ofrecer programas para niños y jóvenes. Sin embargo, algunos argumentan que estos ministerios “no son bíblicos” porque no aparecen literalmente en el texto bíblico e insistiendo que el discipulado debe ser exclusivo del hogar.
Esta postura nace de una verdad real: los padres somos la influencia principal en la vida de nuestros hijos. Pero se equivoca al interpretar una parte del Shema (Deuteronomio 6:7) de forma aislada, ignorando que los padres necesitan apoyo y que la Biblia no es una colección de instrucciones taxativas.
La naturaleza de la Biblia y el mandato completo
La Biblia es enunciativa, no taxonómica. Que no mencione algo explícitamente no significa que sea inexistente o malo (bajo esa lógica, América no existe o es mala).
Sobre el famoso versículo 7 de Deuteronomio 6 (“Repíteselos a tus hijos…”), el “Shema” comienza con “Escucha, Israel” en el versículo 4 y desde siempre este párrafo se ha leído junto. Es decir, el Shema no es un mandato individual para padres aislados, sino un llamado comunitario. Todo el pueblo de Dios debe priorizar la transferencia de la fe. Interpretarlo como una tarea solo del hogar es imponer un individualismo occidental que no existía en la cultura bíblica; en la antigüedad, el tabernáculo, el templo y la sinagoga eran apoyos naturales para la familia.
El precedente histórico: Bet Sefer y Bet Talmud
El sistema educativo judío tradicional era intencional en trabajar la continuidad generacional de fe mediante dos niveles fuera del hogar:
- Bet Sefer (“Casa del Libro”): Niños de 5 a 10 años memorizaban la Torá en la sinagoga.
- Bet Talmud (“Casa del Aprendizaje”): Jóvenes destacados de 10 a 14 años profundizaban en la interpretación y lógica de la ley.
El ejemplo de Samuel
La historia de Ana entregando a Samuel al sacerdote Elí es un precedente clave. Elí fue crucial para el desarrollo de Samuel, no porque Ana fallara, sino porque la comunidad potencia la labor de los padres. Los padres junto a la iglesia llegan más lejos que trabajando solos. Por eso, en e625 impulsamos el binomio: “Familias Fuertes e Iglesias Sanas”.
La misión ante los no creyentes
Finalmente, no podemos ignorar la dimensión evangelística. La neuroplasticidad ideal para el aprendizaje ocurre antes de la adultez; y sería torpe esperar a que las personas crezcan y tomen decisiones determinantes que los lastimen para recién intentar alcanzarlas.
Los hijos de no creyentes no tienen formación cristiana en casa. La iglesia debe ser audaz y compasiva para influenciarlos a tiempo. No hay nada más bíblico que cumplir la Gran Comisión discipulando a las nuevas generaciones, tanto en el templo como en el hogar.




