Protegido: Revista Líder 6.25, ed. 02 – Discipulado de niños

Revista Líder 6.25, ed. 02 – Discipulado de niños

Artículo central – Los niños: nuestro presente y nuestro futuro – Jéssica Ibarbalz

“¡Los niños primero!”, son las palabras que se escuchan en un salvataje o en medio de una catástrofe. Los rescatistas priorizan a los niños, van a socorrerlos, van en su ayuda. A veces llegan a tiempo, otras veces la ayuda llega tarde o no llega nunca. Y la frase, con el correr del tiempo, fue perdiendo valor e intensidad.

Hoy vivimos en un mundo que poco piensa en los niños y que muy poco los cuida. Los adultos somos los responsables de hacerlos perder su infancia, ese momento de la vida tan maravilloso que nunca volverá.

Ellos ya no juegan a juegos de niños, no escuchan música de niños, pocos visten como niños, hablan de temas que no son de niños, y vemos con suma tristeza qué pronto pierden la inocencia…

Cuando miramos las cosas que pasan en nuestro mundo, no podemos dejar de pensar en los más pequeños. En los lugares:

  • donde hay refugiados, hay niños sin casa y sin juguetes.
  •  donde se vende droga, hay niños llevando, trayendo o consumiendo.
  •  donde hay violencia de género, hay niños que corren el riesgo de perder a su madre o que ya la perdieron.
  •  donde se pasa hambre, hay niños que por la falta de buena alimentación nunca alcanzarán el desarrollo de todas sus capacidades.
  •  donde ocurren accidentes, hay niños que quedan mutilados o pierden la vida.
  •  dónde hay trata de personas, hay niños explotados sexualmente.
  •  donde hay abusos, hay niños que sufren y padecen en silencio.
  •  donde hay pornografía, hay niños extorsionados para producirla o para consumirla. La lista podría continuar, ya que son innumerables las situaciones en las que los niños quedan desprotegidos y a merced de todo tipo de males.

Es evidente que como sociedad hemos perdido los instintos humanos más elementales que tienen que ver con el cuidado de los hijos, que son los más débiles y vulnerables.El objetivo no es quedarnos en la descripción de lo que viven los niños en este tiempo, lo importante es pensar qué podemos hacer; qué podemos hacer padres, abuelos, maestros, líderes y pastores por los niños que tenemos alrededor, y por aquellos que, estando más lejos, podemos también alcanzar con acciones de bien.

Nuestras iglesias no son islas. Hoy lo que pasa afuera, también está pasando adentro. A veces se contiene, se ayuda, se acompaña, se enseña…Y a veces se oculta, se tapa y se niega. Quizás un primer paso sea reconocer que tenemos un problema, reconocer que no hemos hecho bien las cosas, reconocer que necesitamos la intervención divina para poder acompañar, enseñar y cuidar a la nueva generación.

 

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